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 LEON DE GREIFF
Colombia, Medellín, 1895-1976
 


RELATO DE SERGIO STEPANSKY

Juego mi vida, cambio mi vida.
De todos modos
la llevo perdida...
Y la juego o la cambio por el más infantil espejismo,
La dono en usufructo, o la regalo...

La juego contra uno o contra todos,
la juego contra el cero o contra el infinito,
la juego en una alcoba, en el ágora, en un garito,
en una encrucijada, en una barricada, en un motín;
la juego definitivamente, desde el principio hasta el fin,
a todo lo ancho y a todo lo hondo
-en la periferia, en el medio,
y en el subfondo... -

Juego mi vida, cambio mi vida,
la llevo perdida
sin remedio.

Y la juego, -o la cambio por el más infantil espejismo,
la dono en usufructo, o la regalo... :
o la trueco por una sonrisa y cuatro besos:
todo, todo me dá lo mismo:
lo eximio y lo ruin, lo trivial, lo perfecto, lo malo...

Todo, todo me dá lo mismo:
todo me cabe el diminuto, hórrido abismo
donde se anudan serpentinos mis sesos.

Cambio mi vida por lámparas viejas
o por los dados con los que se jugó la túnica inconsútil:
-por lo más anodino, por lo más obvio, por lo más fútil:
por los colgajos que se guinda en las orejas
la simiesca mulata,
la terracota rubia,
la pálida morena, la amarilla oriental, o la hiperbórea rubia:
cambio mi vida por un anilo de hojalata
o por la espada de Sigmundo,
o por el mundo
que tenía en los dedos Carlomagno: - para echar a rodar la bola...

Cambio mi vida por la cándida aureola
del idiota o del santo;
la cambio por el collar que le pintaron al gordo Capeto;
o por la  rígida ducha que le llovió en la nuca
a Carlos de  Inglaterra;
la cambio por un romance, la cambio por un soneto;
por once gatos de Angora,
por una copla, por una saeta,
por un cantar;
por una baraja incompleta;
por una faca, por una pipa, por una sambuca...

o por ésa muñeca que llora
como cualquier poeta.

Cambio mi vida al fiado por una fábrica de crepúsculos
(con arreboles);
por un gorila de Borneo;
por dos panteras de Sumatra;
por la perlas que se bebió la cetrina Cleopatra-
o por su naricilla que está en algún Museo;
cambio mi vida por lámparas viejas,
o por la escala de Jacob, o por su plato de lentejas...

¡o por dos huequecillos minúsculos
-en las sienes-
por donde se me fugue, en griseas podres,
toda la hartura, todo el fastidio, todo el horror que almaceno en mis
odres...!

Juego mi vida, cambio mi vida.
De todos modos
la llevo perdida...

DOBLE CANCION
                I
Tengo una sed de vinos capitosos
-venusino furor, pugnas salaces,
ojos enloquecidos por el éxtasis,
bocas ebrias, frenéticos enlaces-.

Tú, Dinarzada, tú fogosa mía,
tú , Melusina, vid de mis deseos:
        ¡dóname tu lagar tibio y recóndito!
quiero oprimir tus uvas!
y tus vinos
exprimir!
-fulgurante filtro cálido
para mi sed de zumos citereos!

                II
Tengo una sed de búdicos nirvanas
-zahareño no oír, callada acidia,
ojos enceguecidos por el éxtasis,
espiritual ardor, psiquica lidia-.
Tú, viaje azul, Deliquia, noche intacta,
Música..., oh tú, mi inasequible dueño:
¡llévame a tus refugios ataráxicos!
quiero tañer tus fibras!
y el prodigio
de tu entraña exprimir
        -don inefable
para mi sed de fugas y de ensueños!
 
 

VILLA DE LA CANDELARIA
Vano el motivo
desta prosa:
nada...
Cosas de todo día.
Sucesos
banales.
Gente necia,
local y chata y roma.
Gran tráfico
en el marco de la plaza.
Chismes.
Catolicismo.
Y una total inopia en los cerebros...
Cual
si todo
se fincara en la riqueza,
en menjurjes bursátiles
y en un mayor volúmen de la panza.